150. Es el número máximo de personas con las que uno puede mantener relaciones “válidas”, según sostiene el antropólogo inglés Robin Dunbar. De acuerdo con su teoría, este número varía en cada persona, siendo proporcional al tamaño del neocortex (la variación es pequeña), pero en general son unas 150 personas las que podemos mantener en nuestro círculo. Define una relación como el saber quien es alguien y como se relaciona (o no) con las demás personas del grupo. Durante nuestra vida podemos dejar salir gente del círculo para que otros ocupen su lugar. Esta salida empezará a ser “forzosa” a partir del número de Dunbar: Por las nuevas relaciones, nos distanciaremos de las antiguas y dejaremos de llamarlas o reunirnos con ellas.
Existen también teorías relacionadas con este número en el campo del periodismo. Si un periódico o informativo no cuenta cosas relacionadas conmigo o con alguno de mis 150 amigos, es que ese periódico no es para mí, compraré otro. Así, para tener una publicación atractiva, por muy enfocada a noticias internacionales que quiera ser, deberá llevar una parte local para que la gente la sienta un poco suya. Sí, hay revistas impersonales y herméticas como The Economist o Time, pero no se suelen leer por atracción, sino por estar informados. Esta claro que una información de gran calidad o especifica se acabará vendiendo sola en los círculos que se necesiten. Las revistas técnicas tampoco son atractivas y también se venden. Aquí de lo que hablamos es de medios de masas: si quieres vender, tienes que hablar de algo cercano, si no la gente lo rechaza.
De cualquier modo se confirma algo que todos sabíamos: tener 500 amigos en el facebook o linkedin significa solamente que has agregado a demasiada gente. No es necesario sentirse contacto de todo el mundo, y profesionalmente no tiene sentido el hacer contactos “por si acaso”. No sirve de nada tener el número personal de un fontanero con el que no tienes relación si tienes la misma confianza con él que con el fontanero de las páginas amarillas. Por eso no soy muy de grandes fiestas, te presentan a mucha gente, con la que seguramente solo vas a intercambiar el saludo, quizás una serie de conversaciones anodinas y casuales, ¿que te aporta eso personalmente? ¿No es mas practico conocer mas a los que ya conocemos? Eso lo sabemos de chavales, recuerdo de pequeño con los cromos el salir a la búsqueda del que me faltaba, cuando acababas un album era para enmarcarlo casi. También puedo recordar algún compañero de clase mimado al que le compraban todo, tenía todas las colecciones, pero no tenía ningún tesoro. Así que él tenía más dinero, pero yo era más rico.