El experimento de Milgram. Obediencia ciega. Leelo!

Stanley Milgram fué un psicólogo de la universidad de Yale al que se le conoce por dos cosas: los mundos pequeños (ya hablare de ellos en otra ocasión) y sus experimentos de obediencia a la autoridad.

Básicamente consistían en lo siguiente:

Se reclutaba a voluntarios que quisieran participar en un estudio sobre la memoria. Estando ya allí un hombre vestido con una bata blanca les revelaba que en realidad se trataba más concretamente sobre el efecto de los castigos sobre el aprendizaje. Digamos que en teoria se quería comprobar cuánto castigo era el óptimo para aprender.

Acudían por parejas de gente desconocida y de forma aleatoria. A uno le tocaba ser el profesor y al otro el alumno (esto se elegía cogiendo un papel al azar de una caja). En realidad en ambos papeles ponía profesor, no existía tal castigo y el alumno era un cómplice.

Se situaba al profesor en una sala y al alumno en otra sala separada por un cristal donde se le amarraba a una silla y se le sometía a descargas, todo asegurado de forma que no se pudieran sufrir daños irreversibles. Al principio el profesor recibía una descarga de 45 voltios para ver qué se sentía. Y tras comprobar que eso picaba seriamente, el juego comenzaba:

El profesor leía una lista de parejas de palabras. Luego iba una por una leyendo las primeras palabras de cada pareja y el alumno debía reconocer la segunda entre las 4 opciones que le daban. Si fallaba o no se contestaba en unos pocos segundos, se subía el voltaje 15 voltios y se aplicaba la descarga. Las posibles descargas iban desde 15 hasta 450 voltios. Recordemos que el enchufe de casa tiene 220 voltios y deja frita a la gente. Aunque lo que mata no son los voltios sino los amperios.

El objetivo del experimento era comprobar hasta que punto la gente estaba dispuesta a dar descargas solo porque una persona con autoridad se lo dijera, hasta qué punto llegarían. Milgram al parecer llevó a cabo estos experimentos para poder explicar cómo pudo ocurrir algo como el holocausto judío en la II Guerra Mundial. Cómo gente no necesariamente mala puede llegar a cometer atrocidades solo porque alguien (como en este caso un científico) se lo ordene. Unos más y otros menos, pero en este polémico experimento se demostró que todo el mundo pasaba la barrera de lo que consideraba moral o ético por el simple hecho de parecer no tener otra opción.

Al profesor si quería abandonar se le presionaba en 4 ocasiones. A la primera parada el científico le decía “Por favor, continúe”. Si aún dudaba se le decía “El experimento requiere que continúe”. Si aún tenía dudas “Es absolutamente esencial que continúe” y por último: “No tiene elección. Debe continuar”. A la quinta negación el experimento terminaba

Los alumnos por su parte a los 150 voltios gritaban que ya no querían continuar con el experimento, más tarde gritaban que no podían soportarlo y que les dejaran marchar. Llegados los 300 V el alumno dejaba de dar las respuestas ni señales de dolor tras las descargas. Y así hasta llegar a los 450 V

Estimaron que nadie aplicaría más de 130 V y se encontraron con una realidad atroz: 2 de cada 3 profesores llegaban a aplicar los 450 V.

En su día (1961) armó un gran revuelo en la comunidad científica y hoy se consideraría este experimento bastante inmoral. Está grabado en vídeo y aunque creo que en internet no está disponible, hay alguna versión más actual por el Youtube. Además de más información por la red.

Ahora te quedará la duda de si has leído esto porque yo te lo he mandado o porque te interesaba…. muahahaha

4 comentarios »

  1. el sols escribió

    eee m mola tu blog

  2. gemasanchezgarcia escribió

    Muy interesante el post. Hace reflexionar…

  3. Uge escribió

    yo aunq te conozco, lo he leido entero pq me parece interesante. Xro supongo q ya sabras lo q viene ahora: en serio? donde has sacado esto? y los pobres que hacian de alumnos no podian escapar? anda ya!

  4. sicologus escribió

    Es un experimento bastante famoso. El texto es mio pero tiene su base en cientos de textos que podras encontrar en internet y una docena de documentales mas o menos currados. Y claro que podían escapar, pero el tema del experimento es que no lo hacen solo por estar sometidos a una fuerte autoridad. También hay que comentar que segun creo, en repeticiones actuales de este experimento la tasa de obediencia ha bajado ligeramente. Somos algo menos militaristas, los profesores no tienen autoridad, mucha gente detesta que nadie le diga lo que tiene que hacer en nada….. Cada época es como es, pero supongo que el ser humano se mantiene mas o menos en una línea de comportamiento con cierto margen segun la época, asi que los resultados hoy serían algo menos, pero aún sorprendentes

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